Renunciar a la herencia


Siguen aumentando las renuncias a herencias en España
A falta de conocer los datos del último trimestre del año pasado, el número de españoles que ha renunciado al legado de sus seres queridos ha seguido creciendo, con un aumento que ya se cifra en un 250 % desde el 2007. El alto coste que supone aceptar una herencia hace imposible heredar los bienes de un fallecido para cada vez más familias españolas.
A pesar de que el crecimiento de las renuncias se inició a la vez que la última crisis económica, esta tendencia no ha hecho sino subir en los últimos años. Según las estadísticas del Colegio General del Notariado, más de una de cada diez herencias son rechazadas en nuestro país por no poder hacer frente al impuesto de sucesiones, que se ha vuelto el enemigo número uno para muchas organizaciones autonómicas como la andaluza Stop Impuesto de Sucesiones. Esta asociación ya ha conseguido que la Junta de Andalucía otorgue bonificaciones para ayudar a los herederos.
Financiar el pago del impuesto es posible, aunque no de manera oficial
Una de las principales quejas que transmite Juan Carlos Valverde, presidente de la organización andaluza, es la imposibilidad de retrasar ni fraccionar el pago de este impuesto. Más allá del coste que supone este gravamen, la obligatoriedad de tener que afrontarlo en un solo pago hizo inaccesible este trámite para los más de 40.000 herederos que se estima que rechazaron su herencia el año pasado.
Desde el comparador financiero HelpMyCash.com nos informan de la opción de solicitar un crédito a nuestro banco o a una entidad financiera de capital privado para afrontar el impuesto de sucesiones. De este modo, podremos recibir los bienes heredados e ir devolviendo el capital prestado en cuotas mensuales. De hecho, esta era una práctica ya recurrida con anterioridad a la crisis de 2008, aunque, con el cierre del grifo del crédito en ese año debido a la recesión económica, se dio el primer repunte de la cifra de rechazos de herencias.
Los préstamos con garantía hipotecaria pueden salvar la casa de nuestros padres

Si el legado de nuestros seres queridos, además, está formado por uno o varios bienes inmuebles y poco patrimonio líquido, nos será aún más difícil encontrar el dinero que nos permita asumir el pago del impuesto. Sin embargo, hoy podemos contar con una opción no muy conocida entre los españoles: recurrir a un préstamo con garantía hipotecaria.

Estos préstamos nos otorgarán hasta un 40 % del valor de tasación del inmueble que vayamos a heredar, pudiendo utilizar esta misma vivienda como garantía de reembolso. De este modo, podremos financiar el coste de los distintos pagos que tendremos que realizar para proceder a la aceptación de la herencia, puesto que este impuesto no es el único gasto derivado de la recepción de un legado, al que tendremos que añadir los pagos de notaría y abogacía, así como una posible plusvalía municipal.

Una ventaja de este tipo de financiación, al igual que del resto de préstamos hipotecarios, es que nos permitirá habitar la casa que tenemos depositada como garantía. No obstante, desde HelpMyCash.com nos recomiendan que realicemos la contratación de estos productos financieros con responsabilidad, pues un impago de sus cuotas podría devenir en un embargo del inmueble que hemos utilizado como garantía de reembolso.


Ahorra en la factura energética del hogar

El frío dispara en más de un 14% la factura energética de los hogares (y el coste medioambiental)
Un consumo responsable permite ahorrar entre un 10% y un 40%
El bolsillo no es el único afectado, sino que un mayor consumo energético genera también un mayor coste medioambiental

El frío hará que gastemos un 14% más en calefacción y otros consumos domésticos. Así se desprende del último informe elaborado por el comparador de seguros de hogar
Acierto.com (www.acierto.com), que revela que con la bajada de las temperaturas tendemos a subir el termostato un par de grados y a mantenerla encendida durante más tiempo. Sin embargo, aumentar la temperatura en tan solo un grado dispara el consumo energético en hasta un 7%. Por desgracia esto se verá reflejado directamente en la factura de los consumidores que, tras las últimas subidas del gas y la electricidad, deberán reajustar su economía doméstica.

Pero, ¿cuánto? En concreto tendrán que abonar entre 10 y 23 euros más al mes, en función del sistema con el que cuenten. Las cifras han sido calculadas teniendo en cuenta el gasto anual en calefacción eléctrica -entre los 1.900 y los 2.200 euros- y por gas natural -entre los 760 y los 900- de los españoles.

El incremento no solo tendrá que ver con la calefacción -de hecho esta relación no es directamente proporcional y entra en juego la potencia contratada- sino también con otros servicios como el agua caliente. Y es que la entidad estima que durante las jornadas más frías la dejamos correr al menos un par de minutos más bajo la ducha. Un aumento que obligará a la caldera y al termo a funcionar durante más tiempo y que dejará caer entre 20 y 40 litros de agua adicionales. Por no hablar del coste medioambiental añadido, que crecerá sustancialmente.

Aquellos que tengan un vehículo también se verán obligados a aumentar su presupuesto para gasolina, pues el gasto en combustible de los coches puede elevarse entre un 10% y un 15% cuando las temperaturas se aproximan a los 0 grados centígrados, como es el caso de estos últimos días. El motor necesita más tiempo para calentarse y mayor inyección de combustible. Las baterías -que reducen su rendimiento y obligan al motor a trabajar más- y el uso de la calefacción en el interior del automóvil tampoco ayudan a atenuarlo.

Un consumo responsable permite ahorrar entre un 10% y un 40%
Pero, tal y como apunta Acierto.com, ahorrar en calefacción y preservar el entorno es posible. De hecho, los expertos apuntan a un ahorro de entre el 10% y el 40% si se lleva a cabo un consumo responsable. Para empezar, lo ideal será mantener la casa a una temperatura constante que ronde entre los 19 y los 21 grados. Por la noche bastará con dejarla entre los 15 y 17 grados.
Para aquellos que tengan caldera, hacerse con un termostato inteligente, capaz de encenderse y apagarse cuando la casa llegue a una determinada temperatura y adaptarse a sus hábitos y estancias, también será clave. “Los hay incluso que se conectan al móvil del usuario y que se activan por geolocalización cuando detectan que la persona se acerca”, comenta Carlos Brüggemann, cofundador de Acierto.com.

Revisar los radiadores
es otro punto imprescindible. Y es que es posible que no calienten adecuadamente si tienen aire dentro del circuito. Para incrementar la difusión del calor pueden colocarse láminas reflectantes o cerámicas sobre ellos. 
Resulta recomendable ventilar en las horas centrales del día, cuando hace más calor en el exterior. Bastará con unos cinco minutos. La instalación de doble ventana, unas cortinas gruesas y otros materiales aislantes son otros elementos que ayudarán. De hecho y según la IDAE, hasta un 30% de las necesidades de calefacción vienen por pérdidas de calor originadas en las ventanas. Lo mismo ocurre por la noche, donde las persianas atenuarán la sensación de frío.
Respecto al ahorro en agua, bastará con aplicar el sentido común: no dejarla correr más de lo necesario, abandonar los baños en favor de las duchas, poner los electrodomésticos que la usen cuando estén completamente llenos, instalar dosificadores y aireadores que reducen el caudal, incluir un sistema de doble botón en la cisterna, etcétera.

Comparar tarifas, clave para ahorrar
En este ámbito, igual que en el de los seguros, es muy importante comparar”, incide Carlos. Cotejar las tarifas que ofrecen las diferentes compañías, escoger una que se adapte a nuestros hábitos horarios y necesidades de consumo se han convertido en acciones imprescindibles para ahorrar”, remata el experto. Por fortuna, actualmente 9 de cada 10 españoles comparan antes de comprar. Algo que se aplica a toda clase de servicios. Además y en el ámbito del hogar, otra manera de ahorrar a la larga es contratar un seguro de hogar que cubra los electrodomésticos cuando sufran una avería como consecuencia de una tormenta, cortes eléctricos y demás, que a veces acompañan al mal tiempo.

Bajar la potencia de la luz

Bajar la potencia rebaja más de 40 euros la factura anual de luz
La factura de la luz se ha disparado en el último trimestre del año. Según cálculos del sector, los consumidores acogidos a la tarifa regulada Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC) ya habrían pagado un 8 % más en lo que llevamos de diciembre, respecto al mes pasado. ¿Se puede evitar que este incremento se repita a principios de año? Desde el comparador de energía HelpMyCash.com explican cómo bajar más de 40 euros anuales la factura de la luz sin esfuerzo.
Rebaja más de 40 euros la factura sin mover un dedo
Ahorrar es uno de los objetivos de cualquier consumidor, sobre todo en los meses más fríos del año en los que nos toca hacer un esfuerzo extra. Cuando queremos rebajar los recibos de luz, la forma más rápida y sencilla de conseguirlo es atacar directamente a la potencia eléctrica.
Es habitual que a la hora de contratar nuestra tarifa de luz pequemos de solicitar una potencia superior a la que realmente acabamos utilizando. El miedo a que nos salten los plomos siempre genera este efecto. No obstante, dado que es un precio fijo, da igual cuánto consumamos o que modifiquemos nuestras rutinas para gastar menos, ya que siempre pagaremos lo mismo. Por ello, dar con la potencia justa para nuestro hogar nos permitirá ahorrar, por lo menos, 43,75 euros anuales.
El ahorro es significativo, pero puede ser aún mayor. Y es que por cada escalón que rebajemos la potencia sumaremos otros 40 euros. Para calcularlo, solo tenemos que tomar el precio aplicado a este concepto y multiplicarlo por los kW contratados. Por ejemplo, cogiendo como referencia el coste que se aplica a la potencia en las tarifas reguladas (3,170286 euros) un consumidor que tenga 4,6 kW de potencia y rebaje a 3,45 kW, se ahorrará los 43,75 euros anuales. De esta forma si pasara de 6 kW a 3,45 kW, la rebaja sería de 97 euros.
Más de 200 euros para volver a subir la potencia
El truco de ajustar la potencia es más que interesante, ya que el ahorro es instantáneo. No obstante, antes de recortar kW, debemos saber que este proceso no es gratuito. En concreto, las comercializadoras nos cobrarán unos 11 euros. Eso sí, este coste no va ligado al número de escalones que rebajemos la potencia.
Ahora bien, existen otras dos condiciones que no debemos perder de vista. La primera es que es habitual que las compañías no permitan más de una bajada anual. La segunda es que si bajamos demasiado y nuestra instalación no puede con todos los aparatos que conectamos, nos tocará volver a pagar para subir la potencia. Aquí la cosa empeora, puesto que este proceso es bastante más caro. Para hacernos una idea, son unos 45 euros y en este caso sí se cobra en función de los kW incrementados. Es más, en caso de que la compañía detecte que hace tiempo que no se revisa la instalación, nos puede obligar a actualizar el boletín eléctrico. En definitiva, la broma puede superar los 200 euros.
Cómo elegir la potencia con criterio
Como hemos podido ver, cuesta más volver a incrementar la potencia que el ahorro anual de haber reducido un escalón. Por este motivo, es vital que antes de dar el paso nos aseguremos de que este truco se puede aplicar en nuestra vivienda. ¿Tenemos la potencia idónea o estamos pagando de más?
La pregunta no parece fácil de responder, aunque podemos calcularlo nosotros mismos. Para ello basta con sumar el voltaje que requieren los electrodomésticos de nuestra vivienda que solemos usar a la vez.
Por otro lado, existen unas generalizaciones para tener una idea. Por ejemplo, una pareja que viva en un piso de no más de 70 metros cuadrados tendrá suficiente con 3,45 kW. En cambio, para una familia de tres miembros o un piso de hasta 100 metros cuadrados se recomienda una potencia de 4,6 kW.
En definitiva, si queremos ahorrar en el recibo de la luz, dar con la potencia más ajustada será lo más efectivo. No obstante, esto requiere que seamos consumidores responsables. Es decir, deberíamos hacer un balance de los aparatos que vamos a necesitar a la vez y cuáles debemos tener controlados para que no salten los plomos.


Reclamar gastos de constitución de una hipoteca

¿Qué gastos de constitución de hipoteca he pagado de más?

Al comprar una vivienda y financiar la operación con una hipoteca hay dos tipos de gastos de formalización que deben abonarse: los de compraventa (los que se pagan por tramitar la escrituración de la propiedad) y los gastos de constitución de la hipoteca. Estos últimos son los que, según una sentencia del Tribunal Supremo que vio la luz en diciembre de 2015, los que también debe pagar la entidad bancaria como sujeto pasivo o interesado de esta parte de la transacción. Por tanto, en los casos en los que el pago no ha sido debidamente repartido, los hipotecados han abonado miles de euros de más que tienen derecho a recuperar.

Según la citada sentencia, acorde con lo estipulado en la ley, los siguientes gastos no tendrían porqué ser aplicados a los consumidores:

Gastos notariales: suele representar entre el 0,1 % y el 0,5 % de la responsabilidad hipotecaria, más coste por hoja de las escrituras.
Gestoría: no regulado por ley. Suele rondar aproximadamente los 400 euros.
Gastos de Registro de la Propiedad: no suele superar el 0,2 %.
Impuestos: el IAJD depende de cada comunidad autónoma, pero suele oscilar entre el 0,5 % y el 1,5 %.
La tasación es otro de los gastos que podemos recuperar si antes de firmar la hipoteca ya teníamos una tasación legal en vigor y el banco no la aceptó y nos obligó a tasar la vivienda otra vez con otra agencia. Además, el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Santander sentenció hace unos meses que la tasación es un servicio accesorio que interesa principalmente al banco, así que también tenemos base legal para reclamar que nos devuelvan lo pagado por este concepto aunque nos encontremos fuera del supuesto mencionado en primer lugar.

¿Por qué han sido declarados nulos estos gastos?
El 23 de diciembre de 2015, justo en las puertas de la Navidad, vio la luz una sentencia del Tribunal Supremo en la que se declaró abusiva la práctica de imponer todos los gastos de formalización de las hipotecas al prestatario, es decir, al cliente.

En el fallo se establece que esta situación es abusiva, puesto que no existe un reparto correcto de los gastos de notaría, de registro y de gestoría, es decir, de los honorarios del notario, del coste de inscribir la hipoteca en el Registro de la Propiedad y de los honorarios de la agencia gestora. Además, algunos juzgados consideran que el banco, en tanto que sujeto pasivo de la operación, también debe hacer frente a los tributos correspondientes, que en este caso es el impuesto sobre actos jurídicos documentados (IAJD). Su principal argumento es que el banco es el principal beneficiado de estas operaciones, por lo que el solicitante de la hipoteca no debe hacer frente a todos los costes derivados.

¿Cómo puedo conseguir la devolución de los gastos de constitución de hipoteca?
Como ya les ocurrió a los afectados por las cláusulas suelo, antes de interponer la reclamación tenemos que saber cuánto dinero pagamos en concepto de gastos de gestión, ya que así podremos pedir que nos devuelvan una suma determinada. Es por esto que es tan importante conservar las facturas de todas las partidas abonadas al formalizar el contrato, que son las que las gestorías suelen entregar al cabo de unos días (o de unos meses, en ciertos casos) de haber firmado el préstamo.

Después, tendremos que contactar con nuestro banco para reclamarle que nos devuelva lo que hemos pagado de más. Para iniciar esta reclamación tendremos, en primer lugar, que pedir una cita con el director de nuestra sucursal para exponerle nuestro caso. Si este no accediera a nuestras demandas, también podemos interponer una reclamación formal al servicio de atención al cliente de la entidad. En la guía gratuita "Cómo reclamar a un banco" explicamos qué pasos hay que seguir para llevar a cabo todo este proceso:

Más información en : https://www.helpmycash.com/hipotecas/devolucion-gastos-hipoteca/

Consejos jubilación autónomos vía Deutsche Bank

Consejos para autónomos a la hora de preparar la jubilación

¿Qué autónomo no desea poder disfrutar de una buena jubilación? La aprobación en las Cortes de la Ley de Autónomos hace apenas unos días incluye nuevas medidas beneficiosas para este colectivo. Sin embargo, las pensiones de los trabajadores autónomos siguen sin equipararse a las de los asalariados. Para poder tener una jubilación tranquila, se hace indispensable realizar una planificación adecuada, de la mano de un asesor financiero. Wolfgang Kania, responsable de Fondos de Inversión y Planes de Pensiones de Deutsche Bank España, ofrece cinco consejos para que un autónomo prepare esta etapa:

1. Estimar los ingresos necesarios tras la jubilación
“Gozar de una jubilación tranquila supone haber calculado con antelación qué gastos será necesario cubrir durante esta etapa, que puede ser la más larga de nuestra vida”, explica Wolfgang Kania. Para realizar esta estimación hay que tener en cuenta si será necesario pagar hipoteca o no, si se habrán emancipado los hijos, todos los gastos corrientes, seguros (incluyendo seguro médico), etc. Es importante valorar qué ritmo de vida se va a querer llevar: en la jubilación se disfrutará de tiempo libre para viajar, salidas, ocio, etc. Igualmente, habrá que contar los costes de dependencia en una edad más avanzada. Vale la pena destacar que la nueva Ley de Autónomos prevé que este colectivo pueda cobrar el 100% de la pensión de jubilación y seguir trabajando si tienen, al menos, un empleado al cargo.

2. Huir de la cotización mínima o complementarla con ahorro privado a largo plazo
Muchos autónomos eligen la cotización mínima a la Seguridad Social, aspecto que conllevará tener la pensión pública mínima cuando se jubilen. “Este colectivo elige libremente la base sobre la que cotiza, pero a veces la decisión se toma sin estudiar las consecuencias a largo plazo. Por este motivo es recomendable analizar a fondo qué pensión que se va a percibir tras jubilarse, y así decidir con datos sobre la mesa si conviene subir la base de la cotización, si se opta por dedicar ahorro privado para la jubilación, o una combinación de ambas opciones” comenta Kania.

3. Empezar a ahorrar cuanto antes
Si la situación laboral lo permite, se recomienda empezar a ahorrar lo antes posible. “Con aportaciones a partir de los 30 años, las posibilidades de conseguir un suplemento importante para la jubilación aumentan considerablemente con un esfuerzo mucho menor”, comenta Kania. “Un ahorrador que invierte 100 euros mensuales desde los 30 años puede llegar a acumular cerca de 120.000 euros. Si empieza a ahorrar 100 euros a partir de los 50 años, sólo habrá podido acumular cerca de 34.000 euros”, explica Kania, quien añade que “es importante contar con el efecto multiplicador del rendimiento de nuestras inversiones”.

4. Escoger un producto de ahorro/inversión acorde a sus necesidades
Cualquier producto financiero de ahorro e inversión es válido para preparar la jubilación, pero el instrumento de ahorro a largo plazo por excelencia es el plan de pensiones. “No sólo comporta ventajas fiscales, sino que tiene un importante componente psicológico: el ahorrador tiene claro que el capital acumulado en un plan de pensiones está destinado a la jubilación”, explica Wolfgang Kania. El plan de pensiones adecuado variará según la edad. Es importante contar con un buen asesor financiero que, dependiendo de la etapa de la vida en la que se encuentre el autónomo y de sus objetivos, le recomiende un plan ‘a su medida’. Como norma general, la inversión en planes debe ser más conservadora cuanto más cerca esté del momento de la jubilación. “Existen incluso planes denominados ‘de ciclo de vida’ que adaptan de forma automática el riesgo de la inversión al plazo restante hasta el momento de la jubilación, lo que permite que el autónomo no tenga que estar pendiente de cambiar de plan con el paso del tiempo”,  indica Kania.

5. Ajustar la aportación en función de la situación laboral
Cabe destacar que –dentro de los límites máximos establecidos- el importe aportado es totalmente flexible y un autónomo puede establecer la cantidad que mejor le convenga en función de su situación laboral. “Lo ideal es empezar, a principios de la vida profesional, con pequeñas aportaciones periódicas de 50 o 100 euros mensuales. Si el autónomo se encuentra en una situación laboral cómoda, podrá aumentar este importe, y si está atravesando un momento complicado, podrá reducirlo”, explica Wolfgang Kania.